Hay pedales que se hicieron famosos por una marca. Y después está el RAT, un caso raro en la industria: muchísimos guitarristas lo conocen, lo han tocado o lo tienen en su pedalera, sin necesariamente saber que la empresa detrás se llama ProCo Sound. La caja negra le ganó el protagonismo al nombre del fabricante — y esa es, de alguna forma, la historia completa en una sola frase.
De cables y speakers a la distorsión más copiada de la historia
ProCo Sound nació en 1974 en Kalamazoo, Michigan, fundada por Charlie Wicks tras el cierre de The Sound Factory, una cooperativa musical local. En sus primeros años, ProCo no fabricaba pedales de guitarra: se dedicaba a cables, gabinetes de parlantes y equipo de audio profesional para el circuito de sonido en vivo.
Sound Factory INC.
El giro llegó gracias a Scott Burnham, ingeniero de la compañía (con el cargo informal de «Hippie a Cargo de la Tecnología»), quien junto a su colega Steve Kiraly empezó a experimentar con circuitos de distorsión en el sótano del edificio de ProCo — un sótano que, según cuentan quienes trabajaron ahí, tenía roedores de verdad. De ahí el nombre que le pusieron al invento.
Scott Burnham
Un error de cableado que cambió el sonido de la guitarra eléctrica
La parte más curiosa de esta historia es que el sonido característico del RAT nació de una equivocación. Burnham instaló por error una resistencia de menor valor a la que correspondía en la sección de ganancia del circuito, lo que hizo que el amplificador operacional se saturara antes de llegar a los diodos de recorte. El resultado fue una distorsión mucho más agresiva y armónicamente rica de lo planeado — un «accidente feliz» que terminó siendo la firma sonora de todo un género de música.
Las primeras unidades, hechas a mano en 1978, se conocen hoy como «Bud Box RAT» (por la caja Bud Industries que usaban) y son extremadamente escasas: se hicieron apenas once pedales en esa primera tanda artesanal. La producción en serie arrancó recién en 1979.
De un sótano con ratas a estándar de la industria
El RAT2, el modelo que sigue en producción hoy, se lanzó en 1988 y desde entonces se mantiene prácticamente sin cambios — algo poco común en un mercado que renueva sus productos todo el tiempo. A lo largo de las décadas, ProCo sumó variantes como el TurboRAT, el You Dirty Rat o el Fat Rat, pero el corazón del circuito original se mantuvo intacto.
Ese circuito terminó siendo tan influyente que se transformó en punto de referencia obligado para casi cualquier pedal de distorsión agresiva que vino después — muchas marcas boutique modernas, sin decirlo abiertamente, siguen dialogando con el mismo enfoque de saturación que Burnham encontró por accidente en un sótano de Michigan.
Un pedal con una lista de fans casi interminable
Pocos pedales pueden decir que han sido usados por artistas de géneros tan distintos entre sí. El RAT ha pasado por las pedaleras de David Gilmour (Pink Floyd), Jeff Beck, Robert Fripp, Joe Perry (Aerosmith), Kurt Cobain (Nirvana), Kevin Shields (My Bloody Valentine), Matt Bellamy (Muse), Andy Summers (The Police) y Dave Grohl (Foo Fighters), entre muchos otros — desde el rock progresivo hasta el grunge y el shoegaze, pasando por el hard rock clásico.
Parte de esa versatilidad viene de su simpleza: solo tres controles (Distortion, Filter y Volume), pero con un rango que va de un overdrive relativamente contenido hasta una distorsión casi de fuzz, dependiendo de cómo se combinen las perillas.
ProCo RAT en Chile
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